China, el superciclo de las commodities y América del Sur

Por Ramiro Albrieu y Guillermo Rozenwurcel

China (re)aparece en la escena internacional

China experimentó un proceso de sucesivos cambios estructurales y de continua aceleración de su tasa de crecimiento desde fines de los setenta en adelante. Hasta inicios de los noventa el proceso estuvo orientado “hacia adentro” y no tuvo mayores repercusiones sobre la economía global. A partir de entonces, en cambio, la trayectoria se reorientó “hacia afuera”, involucrando un fuerte aumento del ahorro doméstico y la inversión, la IED y las exportaciones, que promovieron además la migración interna de la fuerza de trabajo hacia las grandes ciudades del este. El cambio de rumbo tuvo, ahora sí, un gran impacto en la economía internacional, transformando a China en su principal motor de crecimiento.

La composición del comercio exterior de China experimentó consecuentemente un drástico cambio, orientándose crecientemente hacia la exportación de bienes manufacturados y la  importación de commodities.Algo similar pasó con los países que participan junto a China en las cadenas globales de valor (lo que se conoce como “factoria Asia”). Este cambio en el perfil externo de China y sus socios regionales tuvo un fuerte impacto en los precios internacionales en favor de las materias primas. Por orden de magnitud los hidrocarburos experimentaron los aumentos más notables, seguidos en segundo lugar por los minerales y en tercer lugar por los bienes agrícolas.

 

Figura 1

Producción industrial de Asia emergente y precios reales de las materias primas

fuente: Elaboración propia en base a CPB

Hacia comienzos de la presente década, la estrategia china "hacia afuera" encontró sus propios límites, tanto por la aparición de un fuerte exceso de demanda agregada y de rápidos aumentos de salarios reales en el mercado de trabajo en el plano interno, como por la caída de la demanda mundial originada en la crisis hipotecaria americana en el plano externo. El resultado fue un significativo descenso del ritmo de crecimiento de China.

Frente al nuevo escenario, el país asiático decidió modificar su estrategia, dando ahora primacía a la expansión del consumo interno. Esto supone una modificación estructural, no sólo de orden económico y social, sino también política. Un interrogante crucial en el corto plazo es si su dirigencia logrará culminar el “rebalanceo” en curso con un "softlanding" o si, en cambio, el país deberá soportar las consecuencias de un "crashlanding". En cualquier caso, es un hecho que las astronómicas tasas de crecimiento del pasado reciente no se repetirán.

La desaceleración del crecimiento chino, sumado a la revalorización del dólar, el menor crecimiento global y el cambio en la estructura de oferta de ciertas commodities, operó para que los precios reales de los bienes asociados a los recursos naturales retrocedieran severamente poniendo fin a la bonanza en los mercados de commodities. Como en el auge precedente la caída estuvo liderada por el colapso del precio de los hidrocarburos, fue algo menor pero muy significativa en los minerales y algo más moderada en las commodities agrícolas. De acuerdo al World Trade Monitor que publica la Oficina Holandesa de Política Económica (CPB),  en efecto, el precio del petróleo deflactado por el índice de manufacturas retrocedió un 37% entre junio de 2014 y junio de 2015, mientras que el resto de las commodities lo hizo un 12%.

 

El rol de América del Sur

La especialización comercial de los países de América del Sur concentrada en la exportación de commodities significó que durante la bonanza que se extendió entre 2003 y 2013 la región se benefició de una importante mejora en sus términos de intercambio, mejora que sobrepasó incluso las de la primera década del siglo veinte y la de los años setenta del mismo siglo. Esa mejora se combinó con un rápido aumento de las cantidades exportadas. La importancia de China en este proceso se manifestó en la constitución de ese mercado como principal destino de las exportaciones de la región. A la inversa, América del Sur se transformó en el principal proveedor extra-regional de bienes primarios de China.

En consecuencia, durante ese período las tasas de crecimiento de América del Sur se aceleraron significativamente y su desempeño no se vio más que temporariamente afectado por la crisis global de 2008. Dada la evolución de los precios de las diferentes clases de commodities, naturalmente los países exportadores de hidrocarburos y minerales resultaron más beneficiados que los exportadores de productos agrícolas.

Figura 2 Crecimientodurante el boom de recursos naturales y patrón de especialización nacional

(% de exportaciones totales de 2010, salvo especificado)

Fuente: Elaboración propia en base a CEPAL y FMI

 

Así como el ciclo económico de los países de América del Sur estuvo estrechamente sincronizado con la trayectoria de la economía china durante su etapa de rápido crecimiento y apertura, también parece estarlo ahora que el crecimiento de China se ha desacelerado y el último superciclo de las commodities ha concluido. Aunque el impacto se manifestó en toda la región, sus efectos fueron diferentes en función al patrón de especialización de sus exportaciones según éstas se concentran en combustibles, minerales o agricultura.[1] Por otro lado, muy probablemente la mayor parte de los países de la región habrán de enfrentarse a una creciente presión de la oferta exportable china, que habrá de canalizarse hacia terceros mercados mientras dure el proceso de rebalanceo interno.

 

Figura 3 Crecimiento y variación de términos de intercambio en América del Sur, 2015

Fuente: elaboración propia en base a CEPAL

 

Qué podemos esperar en el futuro

Hacia adelante, la evolución en cada país de la región dependerá, por un lado,de las características de la convergencia de la economía china a su nueva tasa de crecimiento de largo plazo (soft vs hard landing).Y por el otro, de cómo cada uno haya manejado la bonanza pasada y,en consecuencia, del espacio de política con que podrá contar para revertir el proceso previo de apreciación cambiaria y administrar la escasez de divisas, para diversificar su pauta de exportaciones y para mantener la sostenibilidad fiscal en un contexto de menores rentas provenientes de recursos naturales.

En cualquier caso, puede esperarse que a mediano plazo una economía china de mayor tamaño, aún con una tasa de crecimiento más baja pero estabilizada, seguirá siendo un importantísimo factor de demanda de materias primas en los mercados mundiales, habida cuenta del enorme tamaño de su mercado interno, del proceso de urbanización aún en marcha y del crecimiento previsible del consumo agregado resultante del aumento del ingreso per capita y de la esperable mejora en la distribución.

Es preciso tener en cuenta además, que posiblemente las materias primas tengan a futuro una nueva fuente de demanda en otros países asiáticos (India, Vietnam, etc) y africanos que incipientemente parecen estar  moviéndose hacia el grupo de países de "ingresos medios".

Aunque esto puede definir un "piso" de precios mayor al previo al superciclo que acaba de concluir, es necesario tener presente que las fluctuaciones de precios persistirán y pueden tener una duración prolongada, por lo que crear y/o consolidar reglas e instrumentos anticíclicos de política fiscal y externa, así como los esfuerzos por modificar el patrón de especialización y reducir la dependencia de los recursos naturales, continuarán siendo objetivos irrenunciables de cualquier estrategia de desarrollo sostenible en todos los países de América del Sur.

 

[1] Sobre este tema, véase el Boletín Informativo del Observatorio disponible en esta misma página. 

Comentarios

I enjoyed this article but I think it misses the importance of technological change, which may be why oil prices fell much more than other commodities. The rise of natural gas and fracking is a major challenge to the traditional oil industry and has put a type of ceiling on prices (about $60/bbl). In response some countries, particularly the Saudis, have not tried to bolster the price of oil by cutting production in order to attack/destroy many of these companies, which cannot operate unless prices are at least $40 or $50 for even the most efficient ones.

En la nota efectivamente no se alude al cambio tecnológico en la producción de petróleo. No obstante, este punto se ha discutido con cierto detalle previamente, en el boletín informativo del Observatorio de Setiembre, donde se destaca que la cotización de cada una de las commodities se vio afectada por factores comunes pero también por factores propios y que, en el caso del petróleo, el aspecto del cambio tecnológico ha tenido una importancia significativa También es cierto que la nota no hace referencia a otros factores de oferta -por ejemplo, el cambio de estrategia de los Saudis con el objetivo de ganar participación de mercado y afectar por vía del descenso de precios a otros países productores (notoriamente Irán). En cambio, en esta nota nos hemos concentrado en los efectos de la desaceleración China y, en ese sentido, lo relevante han sido sus efectos por el lado de la demanda, que afectaron a la baja a los precios de todas las commodities. Por el lado de la oferta, el efecto del fracking (la nueva tecnología) en el aumento de producción en USA arrancó en 2009, demoró un tiempo en materializarse pero luego fue acelerado y alcanzó una enorme magnitud: en 5 años USA bajó más de 30% sus importaciones de crudo. Sin embargo, el desplome de los precios ha sido muy repentino -en el segundo semestre de 2014 los precios cayeron más de 40%, se amesetaron un poco y luego volvieron a desplomarse. ¿Por qué tan repentino y profundo? Parece evidente que el factor que gatilló el desplome, como en los otros mercados, fue el ajuste a la menor demanda china. A ello se sumó la decisión de los Saudis de mantener su oferta, lo que profundizó el descenso inicial. En el nuevo contexto, la extracción por vía del fracking dejó de ser rentable (requiere precios superiores según el caso a 60, 70 u 80 dólares) y por ello muchas explotaciones en USA y otros países interrumpieron su actividad. En cualquier caso, es previsible que tanto la desaceleración china como la decisión Saudí no se revertirán rápidamente, por lo que no se esperen correcciones alcistas.

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